Relatos Cortos

Despertar

Como ejercicio para obligarme a escribir con cierta asiduidad, me he propuesto publicar un fragmento de la primera novela que estoy escribiendo, al menos uno cada semana. Este es el primero.

«…Reconozco que no ha sido mi mejor aterrizaje, aunque podría haber sido aún peor. Hay muchas zonas vitales de la Nave Azur que han desaparecido y que habrán hecho entrada en el planeta cada una por su cuenta sin protección alguna. No creo que Rilat, Biler, Hielán y Terul hayan sobrevivido a la entrada. No percibo las señales de actividad de sus cápsulas. La zona de la nave en que se hallaban ha sido la más dañada: sanatorio e investigación. Dejo marcadas las coordenadas de los posibles impactos en el registro. Com… compruebo que al menos cuatro cápsulas de estasis siguen intactas en el interior de la nave. Pero lo que más me preocupa es que el campo de voluntad conque estaba imbuida la Torre ha caído, esparciéndose por todo el valle. Hasta es posible que haya penetrado en el subsuelo. Si escucháis esto… prestad atención: es muy peligroso. Tened cuidado también con la esfera de Uthar, no está donde marcan las guías de navegación y casi nos absorbe.
Ah… sello las zonas de soporte vital. Lanzo el protocolo de reanimación a las cápsulas restantes y acabo ya… Aún hay esperanzas para los que han sobrevivido.
Gloria… Gloria Inmortal al Imperio Azur… — pulso vital perdido. Fin de registro.»

El contador de reproducciones marcaba 564.400. Cassar miraba la cifra. Había visionado el registro de vuelo del piloto, que se había sacrificado para salvarlos, prácticamente cada día desde que llegaron a Nabima. Eso sumaba cerca de 1.700 años completos en esta esfera. Había sido mucho tiempo. Y había sido agotador. Titánico. Pero lo consiguió. Por fin había conseguido finalizar la construcción del Acceso. Debería sentirse orgulloso del logro, pero el triunfo resultaba agridulce. El pesar lo envolvía frente al más que probable destino terrible que esperaba para los habitantes de este mundo, al que había terminado acostumbrándose. Pulsó el llamador para avisar a Ellalán. Su hermana tardaría al menos un día en llegar, así que llegó el momento de despertar otra vez al resto de la tripulación.